Conoce las diferencias entre Brainspotting y EMDR.

En el mundo de las terapias para sanar traumas y bloqueos emocionales, seguramente hayas escuchado hablar de EMDR y de Brainspotting. Ambas técnicas tienen en común que trabajan con el cerebro y el cuerpo de una manera profunda, más allá de la palabra. Sin embargo, no son lo mismo.

Hoy quiero contarte de manera sencilla cuáles son sus principales diferencias, para que puedas entender qué puede resonar más contigo.


Origen y bases

  • EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) fue creada por Francine Shapiro en los años 80. Su foco es desensibilizar recuerdos traumáticos a través de movimientos bilaterales (ojos, sonidos o tapping).
  • Brainspotting fue desarrollado por David Grand en 2003, a partir de su experiencia como terapeuta EMDR. Durante una sesión, descubrió que un solo punto ocular podía abrir una puerta directa al trauma. A partir de ahí creó una metodología propia.

Forma de trabajar

  • EMDR utiliza movimientos oculares de izquierda a derecha, sonidos alternos o toques en el cuerpo para estimular ambos hemisferios cerebrales. El objetivo es reprocesar la información traumática.
  • Brainspotting busca el “punto cerebral”: un lugar en el campo visual donde se activa una emoción o sensación corporal. El cliente mantiene la mirada ahí y permite que el cuerpo procese lo que estaba congelado.

Hablar o no hablar

  • En EMDR, muchas veces se invita a recordar el evento traumático y describir pensamientos, emociones e imágenes relacionadas.
  • En Brainspotting, no es necesario hablar ni revivir la experiencia. El proceso ocurre desde el cuerpo y el sistema nervioso, incluso sin palabras.

Ritmo del proceso

  • EMDR suele ser más estructurado, con fases muy definidas (historia clínica, preparación, desensibilización, instalación, cierre).
  • Brainspotting es más fluido y flexible, siguiendo la sabiduría del cuerpo en cada momento.

Experiencia interna

  • Quienes reciben EMDR suelen experimentar recuerdos, imágenes o emociones relacionadas con la memoria traumática.
  • En Brainspotting, la experiencia puede ser más somática: movimientos involuntarios, cambios en la respiración, sensaciones físicas o emociones que emergen sin necesidad de un recuerdo claro.

¿Cuál elegir?

No existe una técnica “mejor” que otra: ambas son poderosas.

  • EMDR puede ser muy útil cuando hay un recuerdo concreto y claro que trabajar.
  • Brainspotting es especialmente valioso cuando no se puede poner en palabras lo que ocurre, cuando el trauma es muy antiguo, implícito o incluso desconocido.

En resumen

Tanto EMDR como Brainspotting parten de una premisa común: el trauma no se resuelve solo hablando, sino permitiendo que el cerebro y el cuerpo liberen lo que quedó atrapado.

La diferencia es que Brainspotting confía más en el silencio, en la presencia y en la sabiduría interna del cuerpo, mientras que EMDR guía el proceso con un protocolo más estructurado.

Si tienes curiosidad por vivir una sesión de Brainspotting, ponte en contacto con nosotros.

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